Qué gran placer trabajar para los hermanos Batle. Miquel y Matias son esa clase de clientes que exigen un alto nivel de compromiso pero que al mismo tiempo depositan toda su confianza.
Tras 3 años de trabajo en el diseño de producto y viendo la buena aceptación de sus vinos tanto en mercados locales como internacionales, decidimos que era el momento de modificar un logotipo que acusaba problemas no sólo de estilo, si no también de legibilidad.
El objetivo era crear una nueva imagen que no supusiera un cambio traumático para la bodega y que por lo tanto debía conservar ciertos códigos gráficos que mantuviesen esa identificación.